Aún recuerdo cuánto pude bailar esa noche.
¿Cómo en un sitio tan perdido de Níger podía haber una orquesta tan digna?
Bailemos.
Música, ven. No a las orejas, sino al tumulto. Que resuene entre los árboles, entre los coches, da igual.
Año Nuevo, embadurna el panorama con sonidos. ¡¡Manda los IPOD y los auriculares a paseo!!
Libera los oídos, socializa la música... Rompe la barrera de lo individual. Haznos escuchar más allá.
Sí. ¡Socialicemos la música! Que suene... ¡Bien alto!
Y ahora ya...
Comparte conmigo este baile y brindemos por el 2009.
Publicado el 29/12/2008 a las 09:00
Etiquetas: pensamientos
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