Arco, 2010
Suavizantes para la ropa. ¿Tantos hay?
Cada uno se llama de una manera: Frescura mediterránea. Brisa tropical. Explosión verde. Caricias de talco. Spa bienestar. Esencia nutritiva. Gotas de colonia. Frescor azul…
Qué mal estamos, pensé frente a ellos.
No encontré mucha diferencia entre el frescor azul y la explosión verde, claro que esto es tan subjetivo, pero qué no lo es.
Las estanterías de las grandes superficies están llenas de pequeñas mentiras.
Díme, suavizante, ¿es así a lo que huele la “esencia nutritiva”? La fragancia me situó en un bar de carretera, ante uno de esos suelos de agua espesa que no seca.
Los suavi- zantes quieren jugar a suaves en su apariencia, pero son punzantes; a lo mejor de ahí viene su propio nombre.
Me gustaría tener un suavizante bastardo; uno sin nombre ni aspavientos. Suave, discreto y nada mentiroso.






