ARCO 08. Cuadro de Ebihara Yasuri
Este año siento que en ARCO, los cuerpos han volado. Las cosas, los objetos, se han apoderado de los seres humanos. El bañador se luce, y se apodera del volumen y las formas, pero despreciándolas a la vez. No le hace falta al envoltorio hacer honores al ser que envuelve. Un abrigo de hierro camina por el suelo, como un fantasma. Los vestidos, en lienzos, son huecos, pero están llenos a la vez. En realidad las cosas se quedan cuando nosotros nos vamos y esos volúmenes, que están, pero no están, tal vez no sean más que el recuerdo de lo que dejamos atrás. ¿Nos cosificamos? El arte, que siempre va por delante, nos lo dice. Necesito volver, varios días más, a ARCO. Te seguiré contando.
Publicado el 15/2/2008 a las 11:39
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