Almudena Solana

Blog y página personal de la escritora

TE ESPERO EN MÁLAGA

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Pero qué ganas

qué ganas

qué ganas

de tomar un tren. ¡Cuánto tiempo sin viajar despacio...! Aunque sea un día.

¡Te espero en Málaga! Y, como ves, muy bien acompañada.

Publicado el 03/3/2010 a las 14:01

Etiquetas: ACTUALIDAD, LITERATURA

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Y, sin embargo

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  Llueve.

Sin embargo, el sol llega en cualquier momento.

Por ejemplo, en ARCO.

Llegó la luz fluorescente; el corazón, el sol.

Que comparto contigo.

Cómo nos gusta el brillo, la luz, desde bien pequeños.

Las estrellas, fluorecentes, allí en el techo sobre la cama, para marcharse con ellas a las alturas.

Después, los rotuladores, implacables, bajan las estrellas a los apuntes y nos pegan a la tierra del subrayado, de lo importante.

Al final, lo más destacable es uno y lo que le trasciende; la suma de muchos colores fluorescentes. Mezcla de sol y corazón; energía y desgaste.

Y descubrimos que los rastros de luz que permanecen en la oscuridad son como las propias ganas, que nunca decaen. Las ganas de crecer de un niño, las ganas de brillar sin rotulador, de un mayor.

Publicado el 23/2/2010 a las 15:56

Etiquetas: ARCO, pensamiento

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Huellas.

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  Leo a Chesterton; la arquitectura, dice, es el alfabeto de los gigantes, el más grande sistema de símbolos jamás concebido. La novela me parece otro gran edificio arquitectónico, igualmente complejo. Nos acerca, en cambio, al alfabeto de lo cercano, lo que se abraza. Siempre he admirado a los arquitectos; tienen la posibilidad de idear esa casa de sus sueños donde poder refugiarse del mundo de las cosas grandes. Una casa en las que todo, vigas, trastos, puertas; seres y enseres, se comprendan.

Es verdad, Chesterton, el hombre ha hecho cosas casi demasiado grandes para que pueda medirlas su imaginación.

Yo, en cambio, prefiero las ruinas, esos restos que ya no planean hacia la atmósfera -tal vez nunca lo hicieron- pero sus piedras no ceden la dignidad del anclaje a tierra. Siguen ahí, reconociendo que son un deshecho de oportunidades que no truncaron pero tampoco caen del todo.

Un gran edificio arquitectónico está bien -aparentemente- hasta que debe ser demolido para que otra letra grande del espacio se proyecte. No hay huella. Si acaso, los planos de lo que  fue cuando era proyectado. Pero el paso del tiempo, hasta su desaparición, no le afecta. Muere de pie, aparentemente joven.

Las casas viejas, en cambio, mantienen la lozanía de los que esperan con optimismo. Por eso son deshechos de oportunidades que nunca se van del todo.

Publicado el 15/2/2010 a las 14:45

Etiquetas: ARQUITECTURA, LITERATURA, CHESTERTON, PENSAMIENTO

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Un pensamiento Señor Obama (5)

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In God we trust, dice el dólar. En Dios confiamos, dice el papel que manda.

Dios, Yavé, Allah,  .........  Da igual su denominación. Personas de todas nacionalidades y creencias viven en ese ancho continente que usted capitanea, Señor Obama. La máxima aspiración que tienen es llenarse de dólares los bolsillos porque a eso han ido.

In God they Trust.

Y, sin embargo, yo creo que es Dios el que confía en nosotros, Señor Obama... ¿No lo cree usted?

Ese día 4 de febrero, se monta el Desayuno de Oración en Washington. Las crónicas dicen que había 3000 políticos y empresarios del mundo; cuerpos selectos compartiendo el croissant y los intereses, que esos sí que son pan de hogaza, y son dólares... Y ahí vuelve Dios. In God we trust.

"El alma se conoce por sus actos" Dice Tomás de Aquino. Los actos.

Ellos, los allí convocados, son los que llevan el bastón en la mano. La vida política; los designios del mundo.

Actos.

Miran al cielo. Miran al dólar. Miran su ombligo. Descansan su fe en Dios. ¿Pero puede convertirse a Dios en un cómplice?

Señor Obama,  no estaría mal eliminar a Dios del dólar, que no se estampe su nombre en dinero. O, por lo menos, cambie el lema del dólar: In us God trusts.

Dios confía en nosotros. Es una forma de cambiar el punto de vista como otra cualquiera y así, ganar en honestidad.

Publicado el 08/2/2010 a las 10:38

Etiquetas: pensamiento, actualidad, política, EEUU

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LAS CEBRAS Y LOS MOLINOS

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Una cebra en Santander

Me gusta delirar; me encanta hacerlo. Comprendo que lleve a un primer pensamiento sobre estados febriles, esos que te hacen hablar sin sentido. Sin embargo, mi cámara sabe que no me hace falta la fiebre porque la vida ante mis ojos delira y yo me pongo rápido a bailar con ella, y deliro también. Y eso me encanta.

Me gusta ver en estos troncos de árbol una cebra gigante, tan grande que apenas le caben las patas en la foto y por eso no se muestra en su totalidad. ¿Pero no estás viendo cómo se agacha para comer en el prado?

Carlos Castilla del Pino (cuánto se echan de menos sus palabras) explicaba bien en su discurso sobre la realidad y los delirios (en su discurso de entrada en la Real Academia Española de la Lengua en 2004) que delirar no es sólo una interpretación errónea de la realidad exterior; antes que todo eso es una transformación de la identidad de quien delira... La vida está llena de gente que dice ser que es, y de nuevo Cervantes se convierte en un muchachote de hoy, moderno, actual. Eso está tan claro como que Alonso Quijano dejó de ser Alonso de Quijano y se convirtió en Don Quijote.

Un escritor aspira a llegar a la sombra de Cervantes; aspira a tener algo de su credibilidad para que un personaje que incluso el narrador nos dice que "se cree El Quijote" se transforme de verdad en él ante los ojos de todos. Esa es la maestría de quien juega con las palabras y las llena de delirios y fantasía y después de dar mil piruetas por el campo se convierten en pasto de verdad. Todo eso me dicen las cebras.

Felices delirios en 2010.

Publicado el 13/1/2010 a las 12:30

Etiquetas: fotografía, literatura, Castilla del Pino, Cervantes

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