¡Aúpa Getafe! ó Héroes sin victoria
Un poco de alegría; tal y como la ven los niños. Caras grandes, sonrientes. Y los brazos abiertos. A un minuto del final del partido, el Getafe perdió ante el Bayern de Munich. Tengo que mirar bien cómo se escribe este equipo alemán; igual que el nombre de Laudrup, su entrenador (es más inolvidable él -¡guapo!- que su propio apellido) No tengo dominado el mundo de los campos de fútbol pero ayer, como tantos, brinqué mil veces viendo este partido. Todos fuimos conscientes de esa gran realidad de la vida que nos demuestra una vez más, que en un minuto, esa vida, cambia. Un accidente, un despiste, una corazonada, un ataque al corazón, un flechazo... Yo me quedé enamorada de este equipo viéndoles perder. Porque la lucha ya la demostraron en el campo pero más aún, demostraron al final que fueron héroes, esa clase de héroes que no necesitan ganar batallas para ser vencedores. Por un día, el fútbol tuvo ayer la majestuosidad y la elegancia del baloncesto.
Mercedes escribe de este partido en su blog, y no me extraña. Va a ser difícil de olvidar. Nunca había visto luchar de esa manera a unos jugadores que se nota que le mueven más las ganas que los incentivos. Siempre hay que aprender de los equipos modestos porque pueden ser, y lo son, más grandes que los grandes. Ayer merecían ganar.
Nunca había visto encajar a un entrenador un gol en el banquillo, con media sonrisa. Saber aguantar la pena, la rabia, dignifica. Igual que dignifica saber ganar sin aspavientos. Y esto, lo vemos muy poco en los partidos de fútbol... Yo creo que el entrenador del Getafe, y también del Barcelona, son un ejemplo de lo que, ojalá, podrían ser los nuevos aires en el fútbol. Todos los medios señalan que fué una derrota inmerecida. De acuerdo, pero vaya lo que nos han hecho aprender... ¡Aúpa, Getafe! Y que conste que no sé mucho de fútbol, pero si distingo los petardos de los fuegos artificiales y ayer, con el Getafe, pese a todo, estuvimos de fiesta.






