Quería ser negra hasta que te conocí
Me acuerdo de ti, nos conocimos en Níger. Albino, un albino; un niño blanco en África, allí donde el sol es más fuerte y ciega.
Y aún mirabas.
Acaban de nombrar en Tanzania a una diputada albina para frenar los ataques a las personas sin pigmentación en la piel, presas de brutales asesinatos por ser considerados seres malditos, fantasmas. Lo peor que puede ocurrir en África es tener un hijo albino porque, desde ese momento, toda la familia, en el país de la superstición y la brujería, es considerada maldita.
Y yo, por allí, tan blanca. Quería ser negra hasta que te conocí.





