Boyantesennúmerosrojos O una historia del 3 de enero
Qué tal, cómo estás? Yo aquí, disfrutando de la lluvia. Llueve el champán, el cotillón, los confeti, los regalos, los mazapanes... y, sin embargo, me quedo con la lluvia. Al final, va a resultar que el espíritu navideño más limpio quedó atrapado en el cielo, pendiente de esa descarga de agua necesaria y humilde que nos traen los primeros días del año. Tal vez sea para limpiar paisajes y excesos. Afortunadamente no he tenido muchos mensajes de felicitación en el móvil... porque, por lo que veo por ahí, o son tremendamente cursis o toscamente ordinarios... ¿Cuántos sms dicen que se han enviado estas Navidades, 4 millones...? En estas fechas se han pavoneado móviles, para leer en alto a los colegas las coletillas de Nochevieja, ¡tan poco originales! ¡Tan poco propias! Esta cosa del copiar y pegar, es lo que tiene... Lo peor es cuando quien las envía se considera el único, sin saber que hay clones de esas "máximas tremendas" que te desean, ¡por todas partes...! ¿No crees?
Me doy cuenta de la suerte que tengo con mis amigos porque nos decimos tantas cosas el resto del año que, el final de diciembre, y la Navidad en general, la dejamos para una ligera reiteración de amistad que se hace, incluso, innecesaria, porque bastantes muestras ya se han tenido los 364 días restantes... Será por eso que dejamos que, cada cual la viva como quiera; en la felicidad de lo que, para cada uno sea, al menos, lo auténtico.
Hoy es un día 3. Un simple día 3. Y encima de enero, que es un mes que cae gordo como el que más. En este magnífico día de lluvia, si me dejaras, yo te desearía lo mejor. Lo que ocurre es que, tal y como está el panorama de extraño, que no hay un duro pero todo voló de las tiendas, pues, eso... En este panorama de boyantesennúmerosrojos a lo mejor, te parece poco. Pero mira, te doy el ticket por si lo quieres cambiar... -que es otra cosa de esas prácticas que detesto, que casi recibes antes el ticket que el regalo...-. Y claro, escuchar eso es muy fuerte para alguien como yo, que confía a pies juntillas en los Reyes Magos... Además, ¡qué narices!, yo creo que cuando uno dedica un tiempo y un interés en la persona, difícilmente se equivoca con el regalo, ¿o no? Bueno, no me hagas caso, seguro que la rara soy yo. En otro momento te digo lo que te deseo en el año nuevo. Claro que... no te conozco -por ahora- pero creo que no me equivocaré.
¡Feliz año! ¡Feliz día de lluvia!
Publicado el 03/1/2008 a las 16:15
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