¿No es casualidad que las primeras cartas de lectores hayan llegado del mismo sitio? La verdad es que los libros, cuando se independizan y salen de casa, no sabes por dónde van a ir; se vuelven quinceañeros con el macuto al hombro y se dejan llevar hasta que... unas manos los toman porque unos ojos los ven, tal vez, descansando, en el mueble de una librería cualquiera... Gracias Rocío, gracias Flor, por leer "Las mujeres inglesas destrozan los tacones al andar" y enviarme vuestros comentarios. Si, en el fondo, esta web está para eso, para comunicarse... y yo, quería deciros que siempre me acordaré de que los primeros lectores que contactaron conmigo a través de la primera web que tuve en mi vida fueron... del norte. De Asturias. ¿Y por qué lo recordaré? Porque las cosas que ocurren por primera vez en la vida nunca se olvidan: el primer beso, la primera decepción, el primer día de colegio, el primer desamor, la primera amiga del alma, el primer plantón... Gracias por vuestro empuje. Vuestras palabras me han llegado.
Seguid ahí, cada día seremos más. Esta página es muy nueva pero intento aprender rápido. Dentro de muy poco vais a poder dejar vuestros comentarios y así, hablamos todos, de esta vida, que es difícil y maravillosa.
¡Vaya! Parece que sólo me sumerjo en el blog en los días de lluvia. Al menos aquí en este Madrid, que está un poco asturiano hoy... Uhmmm El día que descubrí los bombones de Peñalba (Oviedo) descubrí una nueva dimensión en el ya conocido mundo del chocolate. Ves, esa es otra de las cosas que hice por primera vez (y lamentablemente, nunca más, por ahora) ¡comerme un bombón de Peñalba del tamaño de un ladrillo! Ojalá en este país de constructores y ladrillos, por cierto, se hiciera una convención en la que todos ellos, para llevar mejor la flojera de la economía -y el desinfle forzoso de la especulación- acompañándose de un suculento bombón-ladrillo de Peñalba pudieran ser capaces de ver la vida más dulce... Podrían, incluso, a los postres, y aún con un trozo de tarta en la mano, debatir sobre las nuevas posibilidades de las viviendashipoteca a precios de vivienda, nada más. No de hotel de lujo... Tal vez, incluso, podrían aprovechar las nuevas tristes circunstancias para replantearse los modos, las maneras, las causas, los efectos,... en fin, esas cosas, del engrosar rápidamente los monederos. ¡Más vale engordar con bombones ladrillo que atragantarse con ellos! ¡Viva el chocolate! Y aúpa Asturias.
Publicado el 11/1/2008 a las 17:00
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