Erre que erre decimos a los que nos cansan.
Decimos, también, cuando estamos cansados.
Erres parece que lanzan las chicharras al calor de la noche.
Prefiero los grillos porque no canturrean erres
Sólo
aleluyas.
El calor no tiene la fuerza del barro seco tras la lluvia
Las erres de invierno son de verdad sonoras.
Chicharras, marcharos de mi cabeza.
Que quiero estar a solas con los grillos.
Y los alacranes, los murciélagos, los coyotes.
La vida.
Esta erre la dibujé con un niño de Oncología
uno de esos sábados de ayuda en el Hospital Gregorio Marañón
Plastilina y purpurina; grillos y chicharra
Erre,le dije. Pintemos una erre.
Por él. Ojalá esté ya en la calle
Con todos los animales del mundo.
Publicado el 21/7/2011 a las 18:38
Etiquetas: PENSAMIENTO, LITERATURA.
Si te ha gustado el post, Envíaselo a un amigo






