Me gustó, me mantuvo quieta, me invitó a seguir, a despertar cuando debo y a soñar cuando descanso, porque me has enseñado que domir no es lo mismo que descansar. Me llenó de vida cuando todos duermen y de sueños cuando todos viven. Me animó a no sentir el vacío del que no se le hace realidad lo que espera,sino a no esperar nada, porque sólo así las sorpresas pueden ser grandes, una nuez puede traer mucho consigo, si no la esperas te puede sorprender, si la ves venir y no es lo que soñaste puede defraudar. Vivir con la sorpresa diaria, el don de lo inmediato...maravilloso libro, y podría seguir horas contándote lo que despertaron tus letras.
Gracias, Almudena.
Buen trabajo, sin duda alguna, impregnado de corazón.
Sue