Almudena Solana

Blog y página personal de la escritora

Contemplación, ¿dónde estás?

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California Adventure, Los Ángeles

 

¿Están desapareciendo las norias?  Nunca me ha gustado ese girar sobre si mismo hasta el mareo.  Prefiero lo que se ve detrás, la velocidad, el vértigo de verdad; la montaña rusa, las caídas al vacío... Pero esa Noria era bonita. Subí. Lejos de ser tranquila, engañaba; me resultó más divertida de lo que pensaba porque, además de ser noria, cada pieza se movía a su vez como una góndola...

Las norias, tal y como nos muestran las películas antiguas, eran las reinas de los parques cuando acogían, por ejemplo, a una pareja de enamorados que ascendían lentamente al cielo, a dar unas vueltas sobre el aire, despacito, tomando un helado sin prisa mientras el novio, tal vez, en lo más alto, pasaba el brazo por el hombro de la chica.

Hay gente de velero; otros somos de lancha motora. Sin embargo me gusta la contemplación. Y creo que las norias en su tranquilo estilo convencional tienden a desaparecer a la misma velocidad que desaparece la contemplación. ¡Eso no! Los ojos abiertos.

Abiertos. Siempre. Con la velocidad o con la calma.

Publicado el 16/9/2008 a las 11:14

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¿Síndrome postvacacional?

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  Creo que esta foto representa muy bien para algunos la vuelta del verano. Depresión postvacacional, ajjjjjjjjj, ¡Estoy cansada de leer (bueno, que no lo leo; más bien el verlo ya me da pereza) cosas sobre lo mismo todos los días! Ale, a los alicaídos, a los deprimidos después de las vacaciones, aquí les dejo una imagen. Son mis pies, con esas cangrejeras de plástico de  Melissa, envueltas en piel de melocotón.

Las escaleras hacia abajo....

Pero con algo que está a medio camino entre el espumillón de la Navidad y el recuerdo del verde de los jardines de verano en los peldaños. ¡Cómo me gustan esas mezclas locas!

Sí, la vuelta del verano. Disfruté leyendo el blog de mi amiga Isabel de Liquidámbar, una de nuestras mejores paisajistas, que además, como a tantos blogueros, le gusta reflexionar...

La vida empieza hoy. Siempre hoy. Cada día.

Siguiendo con el paisajismo y los frutos de la huerta... ¿Por qué la gente tiene cara de acelga siempre que vuelve de vacaciones?

Otros no regresaron, se quedaron en un avión. Dolor.

¿Por qué en el regreso al trabajo una persona arruga la cara como si fuera una patata abandonada a su ser de tubérculo? Están los que no tienen trabajo del que protestar, ni se fueron, ni regresan por tanto, pero aún presentan mejor ánimo... ¡Un trabajo para ellos!

 La vida es lo que ocurre cuando regresamos. Es más, la vida es lo que ocurre cuando volvemos, y seguimos aquí.

Saber volver. 

Inquietud quieta.

Este es el privilegio sólo reservado a los que saben vivir, también, cuando no están de vacaciones.

 

Publicado el 05/9/2008 a las 17:30

Etiquetas: Actualidad. Vida Cotidiana.

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Terminaron las Olimpiadas. Prohibido adelantar a China

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  Terminaron los juegos Olímpicos. Prohibido adelantar a China. ¿Eso es lo que se quería? No pasa nada. Triunfará quien no lo intente.

Descansemos un poco del color rojo. ¿Qué recuerdos te quedan?

Fíjate, después de tanta fastuosidad, en las ceremonias de apertura y clausura, no me acuerdo ya de ellas, salvo de la maravilla de la percusión tronada por cientos de chinos al compás, a razón de dos brazos por chino... Sólo la percusión. Lo demás fue exceso para mí.

Sin embargo, todavía recuerdo a nuestro killer de las pistas mejor educado y con menos complejos ante la bandera. Me pregunto de dónde saca la fuerza nuestro number one  Nadal para que, después de sus agotadores partidos de tenis, aún pueda tirar jubiloso las muñequeras al público y que éstas vuelen muchos metros como si fueran también sólidas pelotas de tenis. Haz la prueba, ¡tira una liviana muñequera hacia delante y a ver hasta dónde te llega!

También recuerdo a la gran atleta  rusa de los ojos verdes y las uñas negras; la que se ocultó debajo del edredón (Yelena Isinbayeva) Aún tengo la intriga por saber qué dijo ahí debajo; qué decía, que rezaba, a quién clamaba antes de conseguir batir el récord del mundo en su tercer y último intento de salto de pértiga... ¡Tal vez era un conjuro!!! ¡Que lo comparta, que a lo mejor nos sirve a otros! Me gustaría preguntarle también si no le molestaban tantos anillos al sujetar la pértiga en un momento tan decisivo... También, desde luego, me quedo con la sonrisa de Marta Domínguez.... A pesar de haberse caído. Consiguió, sin saberlo, la medalla más importante, la que no puntúa. Su sonrisa al hablar que hay que seguir, decía; hacia delante... Enhorabuena campeona. Sí, el abrazo sería para ella; incluso a pesar de perderme el de los polis nacionales, medalla de oro en piragua...

He visto los juegos. La emoción del esfuerzo, compensado o no compensado; el trabajo en equipo, el riesgo individual... Y luego he visto mogollón artificial., fastuosidad en un momento de crisis, he visto fría ostentación; muchas medallas para un país muy grande que se empeña en decir que es grande. Y lo es: 1300 millones de chinos. Obvio. Pero la grandeza a veces no es grande. China, pese a todo, pobre. Dirigida, desigual.  Me acuerdo de mi visita a las fábricas de textil cerca de Shanghai,. Recuerdo las condiciones en las que trabajaban miles de personas en una nave, sin descanso, frente a miles de máquinas de coser. ¡Parecían pájaros carpinteros...! Alguno incluso me habló de su familia, el campo. La China del interior donde mandaban el salario... Bueno, pero hablábamos de olimpiadas. Prohibido adelantar.

A pesar de todo, qué perfección. Pero no hablaba de juegos imperfectos... ¿me entiendes?

Publicado el 26/8/2008 a las 17:33

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Descanso, agua.

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  Agua, agua... estás fría. Me encanta el agua con carácter y dejarme arrastrar por lo que está más allá de mis pies y que aquí no se ve. Las olas. He venido al mar con sólo cuatro esguinces en un tobillo; los cuatro del otro, ya han desaparecido, parece ser. Me preguntaban en una entrevista de El Periódico de Cataluña, en alusión a mi segunda novela, si destrozaba los tacones al andar...Vaya, ¡destrozo todo y parece ser que desde mucho antes de usar tacones! Cuando dejé Madrid y las mágicas y dolorosas manos de quien ha descubierto al ver mis tobillos lo que yo siempre supe, y es que fui  una niña un poco bruta, pues... Eso. Resulta que él vio rápido lo que yo no sabía, y es que arrastraba desde mi infancia un total de ocho esguinces mal curados. Y claro, las olas y la tabla son compatibles con todo ese desaguisado, pero quiero no perderme una media maratón que, cada verano, coincide con mi cumpleaños y me hace recordar que yo, como si nada,  me subo al trote los montes y bajo laderas, y aún puedo luego soplar velas con los pulmones a todo gas.

Por ahora me pinto las uñas. Descanso. Agua.

Agua del océano, y miro al frente e imagino la Coste Este de Estados Unidos. Agua. Y más abajo vuelo con los ojos a Buenos Aires y lanzo un pensamiento al corazón de artista de mi amiga Verónica, Verili, que ha cumplido años a un puñado de kilómetros sólo de mi corazón. Se acaba de ir a vivir a Buenos Aires. El color Verili es el de dos uñas de mis pies... Si fueran flechas las lanzaría bajo las aguas como pequeños abrazos galácticos... Felicidades, amiga, también para ti. ¡Qué suerte para una artista cambiar de paisaje, y enriquecerse, ni más ni menos que en Buenos Aires...!

Los esmaltes de uñas para las mujeres implican poder estar en cualquier rincón con una cestita llena de pequeños aparejos, y muchos algodones. Por eso una vez, hace mucho, asistiendo a un taller de creación literaria le expliqué a quien años más tarde se convertiría en amigo, el gran Jorge Edwards , mi teoría casera sobre lo mucho que encierra un esmalte de color de uñas... Algún día te la contaré. Es como estar entre algodón con nosotras mismas... Y ¡venga a comprar colores de esmaltes en espera de que llegue el día... ! Esta vez he llegado a tiempo de que no se sequen... ¡Y los he estrenado casi todos! Son las cosas del  descanso. Descanso y Agua.

Publicado el 19/8/2008 a las 12:45

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Un pensamiento, Señor Obama (1)

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  La esencia del americano está en la hamburguesa. Podría hablar de la obesidad que genera la comida basura y los achaques que promete ese queso amenazante que nos mira como si fueran colmillos de dolor derretido. Pero no, quiero hablar del entusiasmo que simboliza esa grasa.

Sí, si yo fuera el Señor Obama (que sabe muy bien cómo entusiasmar) hablaría del significado universal de la hamburguesa.... No puede haber mensaje más populista en su tierra. Pero es que encima, bien mirado, la esencia del norteamericano es eso: el entusiasmo ante una hamburguesa intacta (luego empiezan a comer, con las mayonesas y los ketchup escurriendo por los labios mientras comen y se estropea todo)

Pero volvamos al entusiasmo.

El norteamericano come cada hamburguesa como si fuera la primera de toda su vida. Cada pieza de éstas, ya sea doble, con queso, sin queso... Simboliza el entusiasmo, como si la ansiada hamburguesa fuera un vino recién escanciado y reposado después de haber estado en barrica veinte años...  Y yo, ante eso, la verdad, me quito el sombrero. ¿Y por qué me lo quito? Porque ¡comen hamburguesas bastante a menudo, casi diariamente, y siempre están expectantes como si fuera la primera vez...! ¿No hay material aquí Señor Obama?

¿Quién no desea que el amor sea como el del primer día;  que los zapatos sigan brillando como la primera vez que se probaron en la tienda? ¿Quién no volvería al entusiasmo de aquella primera vez en la que, un niño, venció el miedo en la piscina y, al fin, consiguió tirarse desde el trampolín? ¿Quién no recuerda el primer espaldarazo de entusiasmo del profesor en el colegio ante una lección bien sabida?

La hamburguesa es el patito feo tratado cada día como un cisne ; ¿No tiene suerte esa carne roja envuelta en pepinillos? Yo no consigo encontrarle el encantamiento más allá de ese papel crujiente en el que está envuelta... Pero, sin embargo, cada vez que regreso a EE.UU, da lo mismo si Este u Oeste, Norte o Sur, observo el entusiasmo de los bocados a mi alrededor... Porque, que una sociedad, atiborrada a hamburguesas, abra cada día sus fauces para comer otra más como si fuera el mayor elixir no antes conocido... Es que, no sé si me explico, señor Obama, usted ya tiene mucho avanzado...

Ahora sólo falta quitar la grasa, la obesidad, el ansia, el colesterol, ... y quedarse únicamente con esa emoción incombustible, no erosionada por nada. Y trabajar con ella.

Publicado el 30/7/2008 a las 08:00

Etiquetas: ACTUALIDAD, ESTADOS UNIDOS, PENSAMIENTO

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