Almudena Solana

Blog y página personal de la escritora

The curriculum vitae of Aurora Ortiz

3 minutos de su aventura inglesa en el teatro
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VENTANA ABIERTA

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Almudena Solana

Busco un hotel. Leo cómo es. Características. Wifi, servicio de habitaciones. Me detengo. Hay otro servicio:

La habitación de ese hotel cuenta con “ventana que se abre”.

Es verdad; las ventanas en los hoteles son eso marrón que está detrás de muchas cortinas gruesas -y casi ignífugas- que tienen como misión tapar las no vistas a un patio de chimeneas y la luz de noche. Las ventanas son eso que no existe cuando llegas a la habitación del hotel. Y, es verdad, aunque haya magníficas vistas, nunca se pueden abrir.

Una ventana abierta en el buscador de imágenes de Google es traducida como una ventana de ordenador; me encuentro imágenes de muchas pantallas de ordenador con ventanas abiertas…

Ahora las ventanas son ejecutivas, no contemplativas. Ni siquiera respiran, son los conductos del techo los que ofrecen la ventilación asistida.

Parece que el exterior, la calle, es la amenza; curiosos que viven todavía en el aire, como esa magnífica escultura que me encontré en el down town de Atlanta.

Tal vez, por eso, las cortinas de las ventanas de los hoteles preservan la intimidad de  los que están al otro lado, en el interior de la habitación, con las otras ventanas bien abiertas, todas al tiempo, sin cortinas: La televisión, el ordenador, el IPOD, la Blackberry, el otro teléfono… ¡Cuánta corriente! ¡Cargadores, baterías, adaptadores de baterías…. Todos a sus puestos…. ¡Firmes! Preparados, listos, … Apunten….. ¡Carguen! YA.

En el mundo del aire, cuando hay varias ventanas abiertas se genera corriente, una corriente natural. Y viene un portazo, como si el propio aire  te quisiera decir: Controla, que aquí hay un exceso. Cierra algo…

En unos casos es un exceso de oxígeno, en otros, un exceso de alquitrán.

Un exceso de ventanas abiertas y, sobretodo, un exceso de ventanas cerradas; no se abren y nadie se acuerda de ellas, salvo ese revolucionario hotel del anuncio, que las ofrece como un valor añadido.

Esas cosas pienso.

Publicado el 23/11/2010 a las 11:39

Etiquetas: pensamiento, ensayo cotidiano.

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DESCONECTA

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 Me regalaron una bicicleta, una Flyer, eléctrica y yo, que no soy de las que pienso que la publicidad no es un engaño, me dije:  "¡Voy a volarrrrr!". Efectivamente, así es. He hecho bien en creerlo.

Me gusta montar en bicicleta. Es una manera de sentir que llevo el cesto de flores por delante. La vida que quiero, por delante. Estoy convencida de ello.  No tengo cesto, y sin embargo lo veo. Lo veo grande, bonito, abrazado al manillar, y meto dentro de él todas las verduras y las aventuras que son como el manojo de puerros, que tampoco llevo, pero están... Ni un ramillete de girasoles, ni un libro, nada. No llevo nada, sin embargo, todo está en mi... Mi bicicleta y yo; su energía y la mía a la conquista del aire que te da en la cara.

¿Cuándo un carril bici en Madrid?

En los cestos de las bicicletas los papeles son más felices porque no están aprisionados en el olor de un coche. Se hace posible lo imposible. Me siento peatón, más que eso, caminante -que es como un grado superior al peatón- y así, caminante, viajera; vuelo... Vuelo con la electricidad de mi bici y la energía de mis pies. ¡Qué más da de dónde venga la fuerza si, al final, es el aire en la cara lo que te hace sentir bien!

Al ver este video me acuerdo de mi bici y de las cosas que no cosifican, sino que te engrandecen. Dejemos a los aparatos que recuperen su maravillosa funcionalidad, pero que no nos roben la vida. Volvamos a ser personas que hablan, caminan, patinan, montan en bicicleta... Sin necesitar nada más... Esto mi abuela lo decía bien claro, con un buen refrán: ¡¡Soplar y sorber, no puede ser...!!

 Si sumáramos los cargadores de las baterías de los Ephone, Ipad, blackberry, MP3, Mp4...que se usan de más ...¿qué bicicleta? ¡Tendríamos cohetes eléctricos ... Y, a eso, me apunto también...

Publicado el 26/10/2010 a las 11:46

Etiquetas: Pensamiento, actualidad.

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EL CORAZÓN Y LOS MILLONES

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Arco, 2010.

 El corazón de una persona sana es capaz de latir sin descanso y de manera rítmica durante toda una vida. Ya. ¡Vaya obviedad!, pensarás. Claro, esto es algo que no asombra; se da por hecho cuando no hay sombra de duda.

Ese músculo, el corazón,  nos acompaña durante toda la vida, en silencio. Hasta el día final, lo que supone, dicen, una media de 2.600 millones de latidos.

¿Sólo 2.600 millones?

Siempre he visto ese músculo del cuerpo inagotable; por eso me cuesta predecir su fuelle. ¿Es que hoy todo es calculable, tangible? No, el corazón, no... Es mejor la inmensidad. Dejémosle estar, que nos deje ser...

Una de las cosas que más me agrada del corazón es que dispone de la misma grandeza y derroche para la vida como para la muerte. Igual de brusco y pasional  nace,  y muere.

Y vuelve a mí la cifra. 2.600 millones latidos de corazón en una vida.

¡Qué pocos!

Será que leo cifras millonarias cada día, sobre otras cosas: apropiaciones indebidas de fondos públicos, desvíos de capitales, financiaciones irregulares... En esos asuntos, las cifras de los periódicos nunca van por cientos ni decenas. Los opulentos dueños de esos números sin decimales son los profesionales de las trampas, los paraísos fiscales, los corruptos... Ahí sí todo son millones.

Y son tantos que empequeñecen la grandeza del intangible corazón.

Publicado el 21/4/2010 a las 11:56

Etiquetas: pensamiento.

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TIGER Y EL LOBO

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En el cuento de Charles Perrault, "Caperucita Roja" se asustó al ver los dientes tan grandes del lobo feroz. ¡Para comerte mejor! Le respondía el lobo. El otro animal, Tiger, en cambio, sonríe mostrando sus dientes que casi no caben en el Wall Street Journal con el que desayuné el sábado en Atlanta, EEUU. Su sonrisa acompañó la mantequilla de cacahuete sobre el pan. Y el artículo, también. ¿Por qué las estrellas nos hacen sentirnos tan pequeños? Decía el titular.

¿Empequeñecen? Sus dientes tienen que ser cada vez más grandes y blancos para llamar la atención y para.... comernos mejor.

Me maravilla cómo la gente se reinventa. Lloró meses atrás, abandonó; se fue directo a una clínica de adictos al sexo y pidió perdón por sus infidelidades al lado de su madre. Y ahora vuelve a mostrar los dientes de tigre en su regreso al green, en Augusta. Y ni el esperpento de su puesta en escena ni la acidez de su propio estómago se ven.

El tigre vuelve y el lobo, aquél que era feroz en el cuento, está más desdentado que la abuelita. Hoy no eres nadie si no muestras blancura en unos dientes grandes, esa es la verdadera zarpa. La grisalla está detrás, debajo de la lengua.

Publicado el 08/4/2010 a las 12:28

Etiquetas: PENSAMIENTO, ACTUALIDAD, EEUU, GOLF

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Y, sin embargo

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  Llueve.

Sin embargo, el sol llega en cualquier momento.

Por ejemplo, en ARCO.

Llegó la luz fluorescente; el corazón, el sol.

Que comparto contigo.

Cómo nos gusta el brillo, la luz, desde bien pequeños.

Las estrellas, fluorecentes, allí en el techo sobre la cama, para marcharse con ellas a las alturas.

Después, los rotuladores, implacables, bajan las estrellas a los apuntes y nos pegan a la tierra del subrayado, de lo importante.

Al final, lo más destacable es uno y lo que le trasciende; la suma de muchos colores fluorescentes. Mezcla de sol y corazón; energía y desgaste.

Y descubrimos que los rastros de luz que permanecen en la oscuridad son como las propias ganas, que nunca decaen. Las ganas de crecer de un niño, las ganas de brillar sin rotulador, de un mayor.

Publicado el 23/2/2010 a las 15:56

Etiquetas: ARCO, pensamiento

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